Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

Entre los ahora viejos políticos veracruzanos, o al menos mayores de sesenta años de edad, todos de origen priista aunque en la actualidad naveguen con banderas de otros partidos, recuerdan con agradecimiento que el gobernador Rafael Hernández Ochoa (1974-1980) tuvo la visión de forjar y formar una nueva generación política, con jóvenes a quienes él les vio habilidad y capacidad para entrar al relevo cuando llegara el tiempo y la oportunidad para ello.

De los gobernadores de él a la fecha, creo que fue quien más éxito tuvo en su propósito, pues aquellos jóvenes no lo defraudaron (con sus excepciones, claro está) y hoy RHO debe descansar plácidamente en su tumba viendo su obra hecha realidad.

¿Algunos nombres? Por el cargo que ostenta hoy día, el más emblemático es Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador del Estado aunque presuntamente panista (a los que llama para apretarlos y pedirles que abandonen el PRI y apoyen a su hijo, luego de dirigirles una mirada de fuego, como una verdadera alma caritativa les dice: “Te entiendo perfectamente. Has de sentir lo que yo cuando tuve que abandonar al PRI”), pero también de aquel tiempo vienen Edel Álvarez Peña, Gonzalo Morgado Huesca, Francisco Portilla Bonilla, etcétera.

Ya en este siglo, el más notable gobernador que intentó algo similar fue Fidel Herrera Beltrán, quien alentó la creación de los llamados “Jóvenes de la Fidelidad”, quienes le copiaron y le aprendieron todo lo malo y lo pusieron en práctica (Javier Duarte de Ochoa el más destacado), dándole en la madre al Estado y casi enterrándolo a él políticamente porque por más que se hace chiquito nunca podrá evadir la responsabilidad histórica que le toca.

Por lo que se va viendo ya, ahora es Miguel Ángel Yunes Linares quien va tras una empresa como la de su mentor Hernández Ochoa y trata de forjar una nueva generación de políticos, empezando por sus hijos Miguel Ángel y Fernando, jóvenes más que panistas, yunistas porque responden a su estricto interés personal, no partidista.

Político habilidoso, con experiencia, conocedor del sistema político mexicano como pocos y que sabe utilizarlo muy bien, ahora acaba de dar otro golpe político de gran calado que fortalece su incipiente proyecto formativo de una nueva generación que en el futuro inmediato y mediato lo apoye y le cuide la espalda, y más adelante lo releve. Sin hacer mucho ruido y sin mostrar sus cartas para no exponerla al golpeteo político y mediático, manteniendo bajo reserva su negociación, de golpe y porrazo logró que el PAN incluyera a su ahora ex Secretaria de Desarrollo Social, Indira Rosales San Román, en la lista de candidatos plurinominales al Senado en el sitio tres, donde tiene asegurado un escaño.

Si no se le cae, Miguel Ángel se fortalecerá políticamente y estará en vías de construir un verdadero cacicazgo político, creo que como no hemos visto en la historia de Veracruz. ¿Se imaginan a su hijo gobernador, si gana; a su hija política putativa Indira senadora si se mantiene en la lista del PAN, y a su hijo Fernando como alcalde de Veracruz, esto es, con las tres posiciones políticas más emblemáticas del Estado?

Es más que obvio que Yunes Linares pugna por su proyecto político personal cuando aprovechando el derecho que han logrado las mujeres y los jóvenes a ser postulados para cargos de elección popular, echó mano no de una panista de trayectoria por su militancia en su partido sino de una amiga y recomendada de su hijo Miguel Ángel con quien se inició y trabajó en el Ayuntamiento de Boca del Río y de ahí saltó al Gobierno del Estado.

¿Alguien la conoce por talachera en los grupos juveniles panistas, que de esa manera hacen méritos para buscar luego alguna oportunidad que les permita acceder a cargos o responsabilidades mayores? ¿Cuántos cargos partidistas ha ocupado a lo largo de su corta vida? ¿Cuántos años tiene de consejera panista, municipal, distrital, estatal o nacional?

No es que no tenga derecho, sino que seguramente para disgusto de los panistas panistas (hombres y mujeres) tradicionales, de sangre azul, que toda su vida se la han pasado haciendo talacha, méritos, para alcanzar algún día una posición política, el gobernador la ha impuesto por encima de todo y de todos incluyendo a la dirigencia estatal de su supuesto partido. ¿Es que no hay en el PAN estatal ninguna otra joven mujer con méritos para que hubiera sido tomada en cuenta? ¿Luego de lo que acaba de pasar habrán quedado con ganas de seguir en la talacha los jóvenes panistas que todavía creen en su partido?

Con la postulación de Indira, Yunes Linares dio color en donde están sus afectos personales y a quien, de entre tantos que le rodean o a los que ha llevado al poder (Ejecutivo y Legislativo), le reconoce méritos, lo que da idea de que irá depurando y se quedará con quienes piense que vale la pena invertir a futuro y para su proyecto político futuro.

También, los panistas panistas comprueban seguramente que a ellos los utiliza y utiliza sus siglas pero no son su prioridad, no como para otorgarles las posiciones relevantes, como mencioné en la columna del pasado 14 de febrero cuando apunté que el verdadero panismo está resentido.

Apunté ese día: “Leo en las redes sociales que el panismo panismo está resentido con el gobierno yunista, que no panista, porque no pusieron a uno de los suyos en la SIOP a la renuncia de Julen Rementería del Puerto.

Dos reclamos han sido de que el cargo venía bien o para Agustín Basilio de la Vega o para Francisco Ávila Camberos, ambos ingenieros de profesión. Julen es de los panistas panistas y haber nombrado a Basilio o a Ávila Camberos hubiera sido mantener esa posición para el panismo tradicional. Los batearon”.

Aunque suene a futurismo, conociendo a Yunes Linares, qué duda cabe que ya está trabajando para la gubernatura de 2024 y está forjando y formando a dos posibles prospectos: Fernando Yunes Márquez e Indira Rosales San Román.

Pero, ¿qué negoció con Ricardo Anaya para que le cedieran la codiciada tercera posición que asegura la llegada al Senado? ¿Le ofreció a cambio que le hará ganar la Presidencia en Veracruz? ¿No negoció entonces con Enrique Peña Nieto que hará ganar a José Antonio Meade en el Estado? ¿Está jugando con la necesidad que tiene uno y otro de alcanzar la victoria el 1 de julio y sacando el máximo provecho de su estratégica posición como gobernador?

Sobre todos los viejos políticos priistas, que saben de cacicazgos, entienden lo que significa que alguien se entronice en el poder y están viendo, sin intentar frenarlo, cómo Miguel Ángel sienta ya las bases para lograrlo. Aparte, ya logró que muchos priistas se le sumaran, algunos por convencimiento y otros por presión, porque no aguantaron el apretón de tuercas que les dio.

Si retiene la gubernatura, asegura la senaduría y controla el Ayuntamiento más importante del Estado, nadie lo va a poder parar en un futuro no muy lejano. Tal vez logre lo que ningún gobernador priista permitió: que alguien sea el poder tras el trono. Fidel lo intentó y fracasó. Sólo Pepe Yunes y Cuitláhuac García Jiménez pueden hoy evitarlo, pero si pierden la elección Veracruz quedará a merced del yunismo azul, que no panista.