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Anónimo

 

Hoy tengo que hacer un esfuerzo mayor para lucir mejor. La esclavitud de

pintarme el pelo y cuidar mi cara, me recuerdan constantemente que mis

lágrimas y mis risas no han sido en vano, que cada cana y cada arruga

tienen su historia.

 

He vivido, he reído y he llorado. Sin embargo, a pesar de esto, considero

que el gran cambio que los años aportaron a mi vida, se ha producido en mi

alma. Los años me enseñaron a priorizar, a conciliar con el amor, a

agradecer el regalo de la amistad y a afianzar mi espiritualidad.

 

Hoy confieso que un beso de mis hijos, la sonrisa de los bebés o una

celebración familiar, producen más luces en mi vida, que la más

deslumbrante constelación de estrellas.

 

Los años que han pasado también me han demostrado, que mis amigos han sido

seres de luz que han iluminado mi camino en algún momento y en algún lugar,

sin importar el tiempo y la distancia. Que los verdaderos siguen aquí y los

que se fueron es porque simplemente cumplieron su proceso.

 

Que mi Fé se ha vuelto persistente y tolerante. He asumido la

responsabilidad de mi espiritualidad, sin fanatismo, ni obsesiones. Mi Fé

me ha ayudado a aceptar lo que no puedo entender ni cambiar y a fortalecer

mi tolerancia hacia las creencias de los demás.

 

Los años han pasado y la realidad de mi vida ha ido cambiando.  Aunque mi

cuerpo físico esté envejeciendo, mi alma se está rejuveneciendo y hoy me

siento más joven, que cuando era joven. No temo a la vida y mi época de

inseguridades y de correr tras la vida ya pasó. He caminado lo suficiente

para entender, que no puedo y no quiero vivir de apariencias, porque si lo

hago, esto no me da felicidad.

 

También comprendí, que no debo más que sentir agradecimiento  por haber

tenido el privilegio que mis amigos/as me eligieran como un acompañante del

alma, en su ruta por la vida.

 

Por último, he conocido a Dios y le doy las gracias de rodillas por todas

Sus Bendiciones que me ha obsequiado y por las que aún me tiene reservadas.

 

Con todo esto, vivo mi realidad día a día, entendiendo que es tiempo de

asumir las experiencias y que no importa lo que pase con mi cuerpo físico,

las circunstancias actuales de mi vida están centradas en lo que pase con

la juventud de mi alma.

 

GRACIAS POR ESTAR EN MI VIDA Y POR LA AMISTAD Y CARIÑO QUE ME REGALAN