Redes Sociales
Anonimo
La conclusión es delirante.
 
Un grupo de estudiosos de distintas disciplinas, convocados por un puñado
de empresarios, analizó las vertientes —políticas, sociales y económicas—
de la fijación del candidato de Morena en la destrucción del nuevo
aeropuerto.
 
Concluyeron que solo existe una explicación posible a esa obstinación; que
al candidato presidencial de Morena no le importa el nuevo aeropuerto. Lo
que le importa es quitarle a las instituciones armadas su principal base de
operaciones: la base aérea de Santa Lucía.
 
Sí, parece delirante, pero no es descabellada. ¿Por qué? Porque si reunimos
las piezas del complejo rompecabezas del proyecto político del candidato
presidencial de Morena, la conclusión es que pretende instaurar un régimen
dictatorial, donde el pueblo —que él dice representar— será origen y
destino en el ejercicio del poder.
 
Es decir, el pueblo manda y el mandato del pueblo es para el beneficio del
pueblo.
 
Y en ese objetivo —que significa la destrucción de las instituciones
democráticas— el último reducto, dique y muro de contención son las fuerzas
castrenses, la Armada y la Sedena.
 
Y es que en los delirios de grandeza y poder del candidato de Morena —quien
se comparó con Juárez y Madero luego del registro como candidato— el mayor
obstáculo para su gobierno dictatorial son las fuerzas castrenses que,
según el dueño de Morena, estarían ante la tentación de un golpe de Estado.
 
Y una de las principales medidas de prevención de un potencial alzamiento
castrense sería la destrucción de la base aérea de Santa Lucía, misma que
el candidato “morenista” quiere convertir en el nuevo aeropuerto.
 
De esa manera, la destrucción de la base aérea de Santa Lucía sería el
primer paso de la propuesta de Morena para desmantelar instituciones
fundamentales como la Sedena, la Marina y la Policía Federal.
 
Si hacemos memoria, recordaremos que el jefe de Morena propuso modificar la
estructura de las instituciones castrenses, para crear un solo cuerpo al
mando exclusivo del presidente y sin contrapesos del Congreso, con lo que
—según dijo— se haría frente al crimen organizado y al narcotráfico.
 
Queda claro, el objetivo real es desmontar las instituciones que pueden ser
el último dique para impedir que un gobierno de Morena se convierta en una
dictadura, al estilo de Cuba y Venezuela.
 
Y en esa estrategia, una pieza clave es desmontar la base militar de Santa
Lucía, con el cuento de que sería el aeropuerto ideal.
 
Así o más claro.