REDES SOCIALES
ANONIMO

Parece agresión pero NO lo es, más bien se invita a la reflexión (y

difusión)

 

RICARDO ALEMÁN (MILENIO jueves 8 de febrero de 2017)

 

¡Sociedad de idiotas!

El tema resulta difícil de tratar y, peor aún, complicado de entender.

 

¿Cómo entender, por ejemplo, que el partido y el candidato con más

negativos, como son los casos de Morena y de AMLO, encabezan las encuestas

–para la aspiración presidencial del 2018–, entre una sociedad que se dice

harta de los políticos con mala imagen?

 

¿Cómo entender que, por ejemplo, que el partido y el candidato que han

perdonado a ladrones, pillos, matarifes y políticos de la peor estofa,

estén a la cabeza de todas las preferencias, en una sociedad que dice estar

“hasta la madre” de la impunidad?

 

¿Cómo entender que políticos nefastas como Manuel Bartlett, Elba Esther

Gordillo, René Bejarano, Dolores Padierna y Marcelo Ebrard, entre muchos

otros que en sus alforjas cargan un negro historial, resulten purificados

sólo por entrar a las filas de Morena y por recibir la bendición de Andrés

Manuel López Obrador, mientras la sociedad sólo aplaude y ve hacer y pasar?

 

¿Cómo entender que un político nada democrático, autoritario al extremo,

con claros tintes dictatoriales, que llamó “Pirruris” a casi un millón de

manifestantes contra su mal gobierno en el DF, que impuso al matarife

Abarca como alcalde de Iguala, sea el político que encabeza las encuestas y

las preferencias?

 

¿Cómo entender que un político que tiene más de 10 años sin trabajar, que

lleva una década sin pagar impuestos, del que nadie sabe de dónde obtiene

recursos millonarios para la manutención de una numerosa prole, sea el

político que más aceptación tiene entre el electorado?

 

¿Cómo entender que la izquierda mexicana y que un partido político como

Morena haya pasado del culto a Cuauhtémoc Cárdenas –el dos veces candidato

presidencial y constructor del PRD–, al culto a Cuauhtémoc Blanco, el patán

golpeador de mujeres que brilla por su ignorancia? ¿Y cómo entender que

luego de ese salto al vacío –el impensable salto de Cárdenas a Blanco–, esa

dizque izquierda sea la más votada?

 

¿Cómo entender que luego de uno de los peores gobiernos en la capital del

país, como el de López Obrador, exista la posibilidad de que de la mano de

Obrador, su preferida a pesar de graves corruptelas, tenga posibilidades de

convertirse en jefa de Gobierno de la capital?

 

¿Cómo entender que periodistas inteligentes e intelectuales reputados sigan

aplaudiendo a López Obrador, a pesar de su desprecio a la prensa, de su

repudio a la inteligencia y al intelecto, de su fobia a la educación de

calidad, de su “chaparra” preparación, de su odio hacia los críticos de sus

disparates y de su rechazo a libertades fundamentales en democracia?

 

 ...

 

Algunos dicen que la preferencia por AMLO –y la culpa de la debacle

potencial–, se debe al hartazgo de los mexicanos por el PRI. Ante esa

premisa se impone otra pregunta aún más elemental.

 

¿Por qué AMLO encabeza las encuestas si es el representante de lo peor del

PRI y si ha reunido en Morena a lo más cuestionable del PRI, del PAN y del

PRD?

 

El problema, entonces, no son los buenos o los malos candidatos, los malos

o los peores políticos y tampoco los pingües negocios familiares llamados

partidos políticos.

 

El problema parece estar en la sociedad. ¿La mexicana es una sociedad de

idiotas?

 

Al tiempo.