Por POLICRATO PHILODEMUS

 En el mar se originó la vida

y encierra múltiples  riquezas,

en el mar están las esperanzas,

y también nuestra extinción,

si alteramos su equilibrio. 

Cuando se analiza la relación histórica entre el mar y pueblo mexicano desde sus orígenes hasta nuestros días, sorprendentemente encontramos que a pesar de ser uno de los países con amplios y extensos litorales, así como fronteras marítimas abiertas a todos los continentes, esta relación ha sido muy lejana y resultado de nuestra herencia ancestral de los pueblos precortesianos que habitaron el actual territorio de México, lejanía que continuó después de la conquista, dado el escaso interés e ignorancia sobre el mar de los gobernantes en la época colonial, y que de acuerdo a los hechos parece existir hasta nuestros días.

El resultado de esta ignorancia y desapego hacia el mar ha provocado que México sea una nación que ha marchado cojeando a lo largo de su historia, por no aprovechar los recursos y oportunidades de sus mares y extensos litorales, donde se encuentran riquezas que podrían apuntalar y sostener el desarrollo general del país y su independencia alimentaria.

De la misma manera  esta desatención histórica hacia el mar de quienes han gobernado, dio como resultado que actualmente el mexicano común lo vea solamente como un lugar de recreo y de esparcimiento vacacional playero y no como lo que realmente es, un valioso recurso económico, geopolítico y estratégico para el desarrollo del país, y una puerta de acceso a todas las fronteras marítimas del planeta, como ya fue señalado, además de constituir uno de los elementos vitales para la salud ecológica del planeta y para la sobrevivencia de los seres vivos que lo pueblan, incluyendo a los seres humanos como especie.

Este olvido del mar como recurso importante para el desarrollo del país que desgraciadamente muestra la mayoría de nuestra clase política, forma parte de un círculo perverso que pasa desapercibido por ignorancia, dado que la mentalidad de nuestra población y de la clase política (especialmente quienes han vivido en el interior de la república), ha sido el resultado del mismo programa educativo que no contempla seriamente la enseñanza del mar y menos aún de su importancia, al que conocen solamente por las playas que han visitado durante las vacaciones de semana santa, información superficial que no es suficiente para modificar su visión de México, al que conciben, equivocadamente, como un territorio estrictamente continental, razón por la que no pueden vislumbrarlo como país geográficamente de vocación marítima, aunque tampoco se les puede culpar por ello, dado que ignoran como atender aquello que les es desconocido, ya que nunca se lo enseñaron en su formación escolar.

  Lo grave de esta situación ha sido el gran retraso histórico del sector marítimo de México, especialmente en los sectores de marina mercante, de pesca industrializada, de maricultura, acuacultura, minería submarina, etc. además de la poca importancia y descuido ecológico del mar, lo que constituye un grave riesgo para la homeostasis del planeta y por ende para la sobrevivencia misma de la especia humana.

En el renglón de la marina mercante esta visión excluyente del mar provocó la casi desaparición de los pocos buques de transportación marítima que hace algunos años existían con bandera mexicana, lo que ocasiona una fuerte sangría de divisas para el país, debido al pago de fletes que se hace al tener que utilizar buques extranjeros para trasladar los insumos que se exportan y/o importan por vía marítima, así como el daño que ocasiona la pérdida de muchas fuentes potenciales de empleo, sobre todo  para los marinos egresados de nuestras escuelas náuticas que se ven obligados a emigrar al extranjero, más las plazas de trabajo que se generarían al existir una marina mercante, como serían los astilleros y las industrias conexas que les sirven de apoyo.

Por otro lado el desconocimiento del mar entre los mexicanos (incluyendo a los políticos que toman decisiones sobre el rumbo del país), los hace voltear exclusivamente hacia el agro para resolver el problema alimentario de México, olvidando que en los mares mexicanos se encuentra la solución a dicho problema, en caso de que se atendiera el desarrollo de nuestra industria pesquera, así como la creación de granjas de acuícolas de maricultura.

Sin embargo esta inercia histórica de olvido hacia el mar del mexicano por ignorancia y desatención, es posible revertirlo actualmente aprovechando el proceso en marcha de la reforma educativa, haciendo que se incluya en sus programas la materia de educación marítima desde los primeros niveles escolares (por ser los más importantes en los procesos formativos de personalidad y de vocaciones), en los cuales se enseñe a los niños y jóvenes la naturaleza y dimensión de nuestros mares, las riquezas que estos encierran y la importancia  que tienen como pilares para apoyar y sostener el desarrollo del país, además de las oportunidades personales a futuro que les ofrece su explotación racional.

De esa manera y en un futuro a mediano plazo, cuando estos jóvenes alcancen cualquiera de los altos escalones de gobierno y/o del quehacer político nacional con capacidad para tomar decisiones trascendentales para el país, estos conocimientos aprendidos sobre la importancia del mar, les ampliarán el horizonte en la solución de los problemas nacionales, para que México pueda marchar con mayor firmeza hacia un futuro mejor, orientando sus decisiones para aprovechar el mar como un recurso más para el desarrollo nacional.... estamos en el momento de cambiar la visión miope que tenemos del potencial del mar, para que se deje de ver únicamente a la milpa del agro y voltear nuestra mirada hacia el mar como recurso, históricamente olvidado y al que desde nuestros orígenes le hemos dado la espalda.

  1. Veracruz, Ver. Noviembre 13 de 2016.