CUENTOS, MITOS Y TRADICIONES
Juan Iván Salomón

En un pequeño pueblo nació un inquieto jovenzuelo que desde pequeño distinguióse por su crueldad con los animales. Si encontraba perros o gatos en su camino, los sorprendía con fuertes patadas en las costillas o donde los alcanzara. Por pura diversión. Emigró a la ciudad para continuar sus estudios, se relacionó con personajes de la política y trabajó con algunos como auxiliar o chofer.

(Nos reservamos su identidad por razones obvias, como dijeran los clásicos).

Cuando manejaba en la ciudad o en carretera y a la distancia se le atravesaba o caminaba por la orilla algún desafortunado perro, alardeaba con su o sus acompañantes:

--Te apuesto que me chingo ese pinche perrito.

--No manches, güey, no lo vayas a matar –suplicaban sus amigos.

Enfilaba el coche hacia el animal, aceleraba y, pácatelas, lo atropellaba y  festejaba su acción con carcajadas. Mientras más le pedían que no abusara de los animales,  más se ensañaba con éstos.

Disfrutaba con el sufrimiento de perros y gatos, que morían o resultaban heridos por sus brutales ataques.

Audaz y bromista, se hizo amigo de políticos influyentes que lo apoyaron para candidato a la presidencia municipal de su pueblo. Ganó y ni como alcalde moderó su actitud.

Una noche estacionó su camioneta, bajó y se dirigió a pie hacia sepa Dios dónde en una de las calles más concurridas de Xalapa. Un sujeto armado se le aproximó sigilosamente y le disparó varias veces hiriéndolo de gravedad.

Uno de sus antiguos compañeros de trabajo observó de lejos la agresión, se acercó al lugar donde había caído el herido y descubrió, horrorizado, de quién se trataba.

Exclamó, consternado, ante numerosos curiosos que rodeaban a la víctima en medio de un charco de sangre:

--A este pobre güey lo conozco, es el mataperros. Lo alcanzó la ley del karma; de todos modos no se le debe desear el mal a nadie.

“JUAN EL PESCADOR NO REGRESARÁ…”

El exdiputado José Luis Enríquez Ambell nos ilustra, lo cual le agradecemos, con más nombres de distinguidos hijos de Juan Díaz Covarrubias. Antes que nada, una disculpa por no incluirlos a todos. Son muchos, entre los que se adelantaron al otro mundo y los sobrevivientes en este valle de lágrimas.

Quien nos llamó la atención y no sabíamos que había nacido por estos lares, fue el gran músico Emilio Domínguez, fundador del grupo “Las Estrellas de Plata”. Cuando se enteró la reportera Yaretzi López lloró de emoción al rememorar con nostalgia los paseos de años atrás en Tlacotalpan, por la ribera del “río de las mariposas”, o sea, el mismísimo  Papaloapan. Parecíamos novios (no lo somos, no vaya a encelarse la pareja sentimental de mi crush) escuchando y cantando “Juan el Pescador”, éxito internacional de “Las Estrellas de Plata”, del veracruzanísimo Emilio Domínguez, orgullosamente oriundo de San Juan Sugar. Gracias por los datos, estimado amigo Enríquez Ambell.

Estas celebridades merecen ser recordadas, reconocidas y homenajeadas por pueblo y autoridades.

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