Reportaje
Edgar cinta Pagola 

NO HAY PEOR DESENTENDIDO QUE EL QUE NO QUIERE ENTENDER, NI PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER, COMO PEOR SORDO QUE EL QUE NO QUIERE OÍR.

“Con todo respeto”, como refranes populares, que cotidianamente escuchamos, no hay nada, que no se hubiera dicho o escrito; el devenir contemporáneo me da la razón, lo claridoso de dicha acepción, hoy ampliada, rememorando el pensador ecuménico Platón, “uno de los castigos por negarse a participar en política es que, al final, puedes terminar siendo gobernado por tus inferiores”, es claro el acierto de este apotegma, cuando los sucesos se entrelazan, y, las palabras resultan contarías a los hechos, “yo tengo otros datos”, no es una crítica, es un hecho innegable, que solo los desentendidos, ciegos y sordos, por decisión no entenderán, no verán y no oirán, lo que me hace dudar de su intelecto y sentido común, amo a México, soy mejicano, no se puede negar, lo que se atiende, ve y escucha uno mismo, la mera posibilidad de concebir los argumentos lógicos más elementales, que se responden con puntadas, excusas y culpas al pasado, con un primitivismo penoso, el pueblo de México, no es ignorante como se pretende apenas, menos estúpido; gobernar es decidir, sobre las prioridades del Estado, en la búsqueda del bien común, sin distingos, filias, ni fobias, buscar el punto de encuentro del interés general, con lealtad al pueblo, para la resolución de problemas nacionales.

Se ha ido avanzando en un proyecto a manotazo limpio y a mata caballo, la urgencias no fue la extinción de la corrupción, la reducción de la burocracia, el combate al crimen común y organizado, menos “primero los pobres”, (frase acuñada por otro), sino el sojuzgamiento de las instituciones, primero la desaparición del órgano de inteligencia Nacional, el Estado Mayor Presidencial (elite castrense), luego la amenaza de desaparición de las Fuerzas Armadas, posteriormente la creación de la Guardia Nacional y la desaparición de la Policía Federal, y, sometidas primero por vocación y respeto de las instituciones republicanas, vinieron las concesiones y asgas, que no se nos(les), olvide la lealtad innegable y el reconocimiento de estas a México y su pueblo; el sometimiento del Poder Judicial, primero con la amenaza de reducción de salarios, por austeridad republicana, después por acusaciones de corrupción, que al igual fue sumiso y se respetaron sus emolumentos, (que los desquitan en demasía, eso lo sabemos quiénes tenemos el privilegio de ser abogados litigantes), así se sometieron a los Empresarios por medio de ultimátum ficales; parafraseando pero ese no es el fin, solo pretende justificar los medios, (Maquiavelo), el proyecto es la instauración de un sistema de control de las masas, por el enfrentamiento de clases, en el que los ricos y poderosos lo seguirán siendo y aún más, los pobres lo seguirán siendo y aún más, pero el ayuno de los más necesitados, es el arma que propicia el enfrentamiento, y a las clases medias se les pretenden sofocar.

El bombardeo inmisericorde de las consecuencias del Covit 19, se ha convertido en el mejor aliado de los Gobiernos Federal y Local, ahora comprendo “la pandemia nos cayó como anillo al dedo”; los cambios legislativos a nivel nacional y local, han sido galimatías jurídicos, abruptos y permisivos, por la sana distancia y la distracción mediática, hemos pretendido en todo momento no ser negativos, pero la conciencia la consideramos una virtud, la ética una obligación y la libertad un derecho fundamental, la política del enfrentamiento solo nos llevara a una lucha fratricida, como la que ya hemos vivido en México en diversas épocas, la pandemia ha logrado ampliar aún más las diferencias económicas y sociales, la polarización y el enfrentamiento continúan siendo la estrategia política, mientras se reforman leyes generales y ficales, se expiden decretos, se extinguen fideicomisos públicos, y, su trasformación discrecional, se pretenden nacionalizaciones y se realizan obras que podrían esperar, para atender primero a los mejicanos en su salud y oportunidades.

La pandemia no existe, para los proyectos que les ha dado prioridad el Estado, el tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucia, la refinería de Dos Bocas, etcétera; pero los aumentos nefastos de los servicios públicos, impuestos y derechos son cotidianos, de muestra un botón, entre otros la electricidad, C.F.E., es un ejemplo más, junto con PEMEX, que las empresas manejadas por el Estado, se convierten en ineficaces, ineficientes, improductivas, corrompidas y discrecionales, dejando de lado desde antes, la salud como prioridad del Gobierno, no se toman decisiones pensando en el País y el Pueblo, sino en un proyecto político.

La tesis, exige recurrir a la lógica y a la historia, para descubrir las intenciones, los estragos ya los vivimos, México está en desgracia, así como su población, la pandemia se difunde perenemente, el miedo permea, pero la necesidad lo supera, no es una opinión superficial, es la posibilidad del ejercicio de la libertad de pensar y expresarnos, es el deseo de saber que entienden por felicidad, sin oportunidades.

El heroísmo es el del sector salud, no de sus titulares, pero lo realizan de muto propio, el idealismo y los controles los ha ejecutado la sociedad por convicción, y por el amor al próximo, así como autodisciplina, la sensibilidad social y la solidaridad, se ha visto en los más, por la forma tradicional del mejicano, “del ser y el deber ser”, la imbecilidad del enfrentamiento está destinada al fracaso, ya tenemos suficientes muertos, no queremos más, ni por pandemia, ni por los criminales, menos por enfrentarnos por una deformación ideológica, los partidos y los movimientos está demostrado, no han propiciado el cambio, y, ahora pagamos las consecuencias, es la sociedad civil la que ha respondido, y que tendrán que continuar y ser punta de lanza de una indispensable acción política y económica para recuperar a la Nación.

La paralización autoimpuesta, deberá levantarse con las medidas necesarias, y, no por la ignorancia deliberada, que veo, con creciente consternación; no perdamos la fe que nos impulsa, el amor a la familia y al próximo, actuemos con generosidad, inteligencia, lógica, compasión por quienes caen en desgracia, por la pasión por la libertad y la Justicia, con el coraje del México al que aspiramos; impulsemos a los jóvenes en sus proyectos públicos y privados, es su futuro el que está en juego, que ellos actúen y se permita sugerir alternativas por la experiencia como mayores, que tengan la posibilidad de desalojar la mezquindad humana en los mexicanos; que pongan en su lugar a quienes pretenden trascender, sin importar las consecuencias; las carencias no se superan con dadivas sórdidas, sino con oportunidades; tristemente continuo viendo el México de Colosio con “hambre y sed de justicia”, hay momentos en que todo parece inútil, pero inmersos en la sociedad, no nos podemos apartar de ella, con la excusa de no contaminarnos, pues esto es un pretexto, en la medida de quien no lo quiere, porque no está dispuesto a poner ningún medio para lograrlo, por frivolidad y cobardía, los mexicanos tenemos una sola virtud generalizada, no nos arrodillaremos ante nada, ni ante nadie, allá aquellos que pensando ser los triunfadores, también resultan víctimas.

Lic Edgar cinta Pagola