PLANA MAYOR
Gaudencio García Rivera

 

Agazapado, sin hacer estridencia y con un bajo perfil como viejo zorro de la política, el exgóber panista de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, aguarda el destino que le depara el efecto dominó que causará el “canto” -y no precisamente “El Rey” de Vicente Fernández- de su entrañable amigo Genaro García Luna ante la Corte de Nueva York.

La clase política gobernante de la 4T –federal y estatal- y de oposición está a la expectativa de las negociaciones que lleva a cabo el que fuera poderoso funcionario de los cuerpos de Inteligencia y de Seguridad Pública en tres sexenios consecutivos con la justicia de Nueva York, para no enfrentar un juicio como el del líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Circunstancial, coyuntural o lo que es el destino. El rijoso y megalómano exgóber panista también enfrenta los estertores de la justicia veracruzana, mediante órdenes de aprehensión de la Fiscalía General del Estado en contra de sus más cercanos exsecretarios de despacho, por corrupción, desviación de recursos, obras no soportadas, abuso de poder e incumplimiento de un deber legal.

Es una décima parte de la cacería, persecución, terrorismo, revanchismo y lucha sórdida, que montó sin piedad en el bienio de 2016/2028 que ahora enfrenta en el gobierno morenista de Cuitláhuac García, donde la sociedad civil pagó justo por pecador.  Con Yunes Linares se confirma el dicho popular de que los ‘carniceros de hoy serán las reses del mañana’.

El cochinero que dejó Yunes Linares en la estructura piramidal del poder público no le pide nada, absolutamente nada, al de su acérrimo enemigo Javier Duarte, el preso privilegiado de la 4T y de AMLO -a pesar de estar sentenciado goza de todos sus derechos políticos para pitorrearse de sus enemigos en redes sociales-, porque la justicia local todavía no lo toca en lo personal ni con el pétalo de una flor.

Si el gobierno de Cuitláhuac ha sido timorato, pusilánime o de lento aprendizaje –el achaque de la curva de comprensión, visión, sensibilidad y sabiduría- contra la corrupción, impunidad y pactos en los drenajes de la política, la justicia de Nueva York en el vecino país será implacable contra el extitular de la SSPF, Genaro García Luna, sus cómplices y sus alfiles.

Cuando “cante” o más bien cuando termine de hacer su declaración negociada con los togados del Distrito Este de Nueva York por conspiración, complicidad de tráfico de cocaína y falsedad de declaración, caerán muchas cabezas de la clase política nacional y, por supuesto de Veracruz, donde el efecto dominó podría atraer al exgóber panista.

La declaratoria final de García Luna, que pidió un acuerdo negociado para no enfrentar el juicio como “El Chapo” Guzmán y sus coacusados, parientes de “El Mayo” Zambada, provocará de mayor a menor intensidad un efecto trepidatorio a políticos y militares de las principales siglas partidistas del país.

No hay que olvidar que Miguel Ángel y Genaro García cruzan negocios, intereses y afectos compartidos. Ambos trabajaron para los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, en distintas secretarías de Estado. Les une “una estrecha y sólida amistad”, reiterada por el propio Yunes Linares cuando asumió el bienio 2016/2018.

La circunstancia y paradoja inconcebible que tuvo toda la manga ancha de la impunidad, pero acrecentó la debilidad del estado de derecho, ocurrió en 2001. El 19 de enero, de ese año, se fugó del penal federal Puente Grande, Jalisco, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

La espectacular fuga del líder del Cártel de Sinaloa causó un alud de críticas de los países del orbe y desconfianza por el pésimo y corrupto sistema penal carcelario en el que estuvo al frente Miguel Ángel Yunes como Director General de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación y, como su adjunto, Enrique Pérez Rodríguez.

El escarnio, la burla y humillación no podían faltar. Pero Vicente Fox, al que los mexicanos le habían dado su voto para mejorar y cambiar al país con una nueva moral pública, decidió olímpicamente exonerar a toda la red de funcionarios que tuvieron que ver con la furtiva huida de Joaquín Guzmán Loera, pero no se pudo quitar la acusación mediática colectiva de una fuga concertada.

El pago millonario en dólares de “El Chapo” Guzmán al encargado de los Ceresos federales, Enrique Pérez –brazo derecho de Yunes Linares-, lo confirmó el compadre del campo, Dámaso López Núñez, (a) “El Licenciado”, al atestiguar en contra de su compadre en audiencia en enero de 2019 en la Corte de Nueva York para liberar la condena perpetua.

Cuando termine su epílogo ante la Corte del Distrito Este de NY, García Luna, el intocable y poderoso personero de los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y parte de Enrique Peña Nieto, se erigirá en el péndulo del destino de exsecretarios de Estado, exgobernadores, caciques, togados, exdiputados, exsenadores y líderes “charros”.

En suma, Genaro, será el sombrío emisario del movimiento político trepidatorio del país. Salvará su pellejo para no vivir el resto de su vida en prisión en EU. Sobre los hombros del exgóber panista pesa, entre otras, la carpeta de la FGR de sus pilotos capturados en el rancho “Mis Amores” del municipio de Barat, el 12 de  junio de 2018 en Venezuela, por la caída de un avión con matrícula falsa, vinculado con los capo de la droga. 

Es una “papa” caliente y es solo la punta del iceberg para la famiglia Yunes Linares-García Luna.       

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