BREVES DE AGUARENA
Juan Salomón


Se celebra hoy la festividad religiosa más popular de los mexicanos: el aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe, de la cual son devotos millones de mujeres y hombres no sólo en nuestro país

sino en la mayor parte de América Latina y en otros continentes. Hubo una vez un jerarca religioso, moseñor Guillermo Schulenburg, abad de la Basílica de Guadalupe, que en 1996 se atrevió a poner en duda la existencia de Juan Diego y por ende de la Virgen. Le fue como en feria al pobre hombre que por esos años rayaba los 80 de edad y hubo de renunciar al cargo.

También se han publicado infinidad de versiones no confirmadas de que la NASA ha hecho estudios de la tilma y los ojos de la Virgen y que los resultados son sorprendentes. Que la ubicación de las estrellas en el firmamento el 12 de diciembre de 1931 coinciden exactamente con las del ayate sagrado, que en los ojos aparecen reflejadas personas parecidas al obispo fray Juan de Zumárraga y Juan Diego, etcétera. En sí, que la Guadalupana es un verdadero misterio.

Por su parte, la mayoría de las religiones no católicas no cree para nada en el milagro guadalupano.

El papa Juan Pablo Segundo era un profundo devoto de la Virgen de Guadalupe al igual que otros sumos pontífices. También el actual, Francisco.

A riesgo de decir una blasfemia, los mexicanos son más guadalupanos que cristianos.

De todas las advocaciones marianas, la de Guadalupe es de las más veneradas y de mayor número de feligreses en el mundo. Por ejemplo, aquí en Xalapa, en la iglesia del Dique, desde hace días

están llegando decenas de peregrinaciones y hoy el templo estará abarrotado de familias que visitan a la Virgen.

Pobres y ricos, incluso los delincuentes más desalmados, imploran la ayuda de la virgencita y le encomiendan su alma más que a cualquier otro santo.

¿Realmente se apareció en el cerro del Tepeyac en México? ¿De verdad hace milagros? Sepa Dios, lo cierto es que millones de mexicanos la veneran. Así que vámonos de volada a la Basílica en la Ciudad de México o al santuario del Dique en Xalapa y roguémosle que nos haga el milagro de que se reduzcan la inseguridad, el desempleo y la pobreza en este país. ¡En una de esas nos hace el milagro!