BREVES DE AGUARENA
Juan Salomón

 

Conoció este reportero personalmente a Juan Carlos Molina Palacios hace más de 10 años en Ciudad Cardel. Hombre carismático, bronco, generoso, amigo de sus amigos pero de cuidado para sus enemigos, que los tenía y no eran pocos. Líder natural, priista

 

primero y diputado independiente después, así como muchos lo estimaban, habían quienes lo odiaban “con odio jarocho”.

 

Cierto día platicaban dos periodistas:

 

–Oye hay que organizar otra comida con Juan Carlos. ¿Te acuerdas de la última vez?

 

–Sí canijo, nos regaló 20 mil por piocha. Es a toda madre.

 

En otra ocasión un comunicador le dijo preocupado a un colega:

 

–Compadre, me urge conseguir una buena lana. ¿Sabes de alguien que me pueda prestar una cantidad grande? Le pago en tres meses, es que me han retrasado lo del convenio. Ya ves cómo es esto.

 

Responde el interlocutor:

 

–Me vienen a la mente dos nombres: Vasconcelos y Juan Carlos Molina. Si quieres vamos a verlos. No son mis amigos pero te apuesto que Molina te apoya bien.

 

Este columnista ya no supo en qué terminó el asunto. Si lo vieron o no.

 

El dirigente campesino no sólo apoyaba a periodistas, también a políticos y personas humildes que le pedían ayuda. De acuerdo al sapo era la piedra. A unos les entregaba fuertes cantidades en efectivo. Los más pobres se conformaban con unos cuantos pesitos.

 

Como ganadero fue exitoso, ganó premios importantes, incluso a nivel nacional. Como político también. Era diputado local, líder cañero y dirigente estatal de la Liga de Comunidades Agrarias. Sus adversarios lo señalaban de mantener nexos con la delincuencia. Nada le probaron.

 

El sábado minutos después de la una de la tarde se esparció la funesta noticia como reguero de pólvora, dirían los clásicos:

 

–Ejecutaron al Compayito. Fue acribillado a tiros en su rancho ubicado en el municipio de Medellín por sicarios que lo emboscaron y huyeron en un automóvil.

 

Días antes había denunciado que recibió amenazas de muerte. Hay quienes presumen que lo mató el crimen organizado. Ojalá se aclare quién y por qué lo asesinaron para que este asesinato y también todos los ocurridos en el estado no queden impunes. ¿Sueños guajiros? Tal vez.

 

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