Reportaje
Lic. Edgar E. Cinta Pagola

 

Muchos consideramos la acepción como sinónimo de “político”, pero el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L. Se aplica a la persona que hace trampas; fullero; embustero; petardista; mal pagador.

 

Desde nuestro pensamiento consideramos tramposo a aquella persona que sin cumplir ningún código moral, ético o la ley, de forma fría y obscura engaña, manipula, pretende torcer las cosas, se vale de artimañas y falsas promesas, para obtener un fin o beneficio indebido, de manera malignamente astuta; es el que acuerda de forma deliberada promesas, asegura compromisos o beneficios que sabe que no va a respetar o cumplir, su interés está en la manera más fácil de obtener lo que desea, sin dudar en utilizar embustes, estafas, farsas, fraudes, embauques, incluso llegan a creerse sus propias mentiras y actuar en consecuencia, pensando que puede embaucar a todos, sin ningún sentimiento de culpa.

 

Dicha acepción la discurrimos como la más adecuada al devenir contemporáneo  de los que pretenden decirse “políticos” y los partidos que los impulsan a conveniencia, sin importar corrientes ideológicas, ni los principios elementales a quiénes dicen representan, con esos antecedentes nos viene a la reflexión el filósofo ecuménico Sócrates, en una de sus frases más celebres “Desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”, como el dicho popular en México “Si alguien confía en un tramposo merece que lo estafen”, lo que vemos frecuentemente en nuestros días que incluso se ha convertido en práctica cotidiana de los gobiernos, por la pasividad social, apatía, indolencia, desidia y el abandono de nuestras obligaciones ciudadanas, cuando el sufragio se realiza por hartazgo, hastió, cansancio y enojo popular y no del análisis consiente de elegir a los mejores hombres.

 

En épocas que los medios masivos de comunicación se prestan a la manipulación, y, acompañan por sus propios intereses campañas de desprestigio, descrédito y exposición pública a quienes siendo funcionarios de primer nivel se han enriquecido de forma incivil, grosera y ofensiva, y quienes los relevaran son señalados de lo mismo, y, se enfrentan y denuncian sus corruptelas e ilegalidades, pretendiendo darle la vuelta a las cosas, ocultando su afán de enlodar la cara del de enfrente, sin la vergüenza de limpiar la propia, fuera de considerar que la inercia que los encumbro, no fue por méritos propios, sino por la mano negra de quienes traicionaron sus compromisos ideológicos, (si los tuvieron), y las condiciones que prevalecieron, y, pretenden creer que son ganadores, resultando “tan malo el giro, como el colorado”, olvidando lo más importante al pueblo de Veracruz y México, al que pretenden considerarnos sin memoria.

 

Claro que el reclamo popular es de justicia, claro que la petición es que se devuelva lo robado, claro que queremos castigo a quienes nos han llevado a la adversidad, infortunio, desgracia económica y política, a la inseguridad constante, a la obstrucción del progreso, por quienes deberían estar a la altura, de lo que los ciudadanos mandataron para el desarrollo democrático, y, no crear una cortina de humo para el cobro de facturas del vencedor que utiliza el múltiple papel de colega de línea, juez, jurado, ejecutor, cobrador y adversario, que llevan al derrotero de negociaciones lóbregas entre personeros, las trampas y componendas de sus negocios, ahora vemos que el perdón es una trampa, quien no se somete, es sometido, todos tienen un pasado, pero en política más, más obscuro y reprochable, ejemplos nacionales Eduardo Medina Mora, locales Jorge Winckler Ortiz y el Fiscal Anticorrupción del Estado.

 

Es la primera vez, de la época contemporánea, que se ve una renuncia de un Ministro de la Suprema Corte de México, igualmente es la primera vez que se da un golpe en la mesa, para apartar a funcionarios, a los que se les había embestido de “autonomía”, pero además se les procesa, de tener responsabilidades, que se les exijan, “pero” primero debieron agotarse las formas, no la utilización del mayoriteo y el autoritarismo, con el control de los Congresos Local y Federal, la sociedad inerme, ésta expectante, los delitos no se denuncian, menos se investigan, el miedo cunde, la falta de seguridad permea en las esferas y diversas clases sociales, no nos quedan bien a bien, los intereses en conflicto, pero lo menos que se hace es gobernar.

 

La justicia, tiene fama de infalible, pero la ley está administrada por mundanos, ¿Cómo evitar que los yerros de éstos se reflejen en aquélla?, la respuesta está en la historia, la que anda más despacio que los acontecimientos, pero quien no la conozca ésta destinado al fracaso, y cuando los extremos llevan a la inconformidad generalizad y los cambios se hacen necesarios como último recurso, se hacen por la fuerza.

 

Saludos ……….