BREVES DE AGUARENA
Juan Salomón

El PRI debería seguir el ejemplo del PRD, el cual en breve cambiará de nombre. De cualquier forma ambos partidos políticos están en la lona. En 1929 nació el PNR, en 1938 se transforma en PRM y en 1946 se convierte en Partido Revolucionario Institucional. Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática se fundó en 1989 y sus dirigentes han planteado fusionarse con otro partido o rebautizarlo con nuevas siglas para ver si de esta manera logra recuperar la fuerza perdida y se vuelve otra vez competitivo.

Los amlofóbicos gritan eufóricos que MORENA va a la baja y que en las próximas elecciones, las de 2021, perderá la mayoría en el Congreso de la Unión y en varios estados. Esto está por verse.

–No saben gobernar ni hacer política, creen que todavía son oposición, desconfían de todo y de todos, se dicen honestos pero siguen los moches en lo oscurito, el gobierno está lleno de desertores priistas, etcétera, etcétera y etcétera –aseguran los antimorenistas.

No basta un simple cambio de nombre pero sí ayuda en rentabilidad electoral. Al parecer el PRD ya decidió dar este paso tan importante para su sobrevivencia. ¿Se atreverán los priistas? El PRI se creó desde el poder y para conservar el poder. Hoy no lo tienen. No existe un líder visible que los guíe como en su momento lo fue Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas y los siguientes presidentes en turno hasta Enrique Peña Nieto. Ha tenido una larga vida política y hoy parece un nonagenario anciano decrépito en agonía. Necesita renovarse o morirá.

También el PRD, de existencia más breve, se encamina hacia su extinción. El caso de MORENA sería efímero si en lo que resta del sexenio no logra enderezar el camino. Su ascenso ha sido meteórico y así sería su desplome si no reaccionan a tiempo sus dirigentes.

Esperemos las elecciones del 2021 y veamos cómo les va al PRI y al PRD. También a MORENA, que parece ir en peligrosa caída libre. La soberbia es pésima consejera. ¡Aguas!

En conclusión, los tres grandes partidos, PRI, PRD y MORENA están emparentados, tienen el mismo ADN y están dirigidos por priistas y ex priistas. Si lo dudan, vean la foto de arriba. El propio AMLO también salió del PRI.