BREVES DE AGUARENA
Juan Salomón

Pernoctaba este reportero en la cálida vivienda de modesta familia en uno de los poblados del valle del Uxpanapa. Esto queda –para quienes no lo sepan– en el sur de Veracruz, por el rumbo de Jesús Carranza, en los límites con

Oaxaca. Soñó que regresaba a su Xalapa querida y se encontraba con que la violencia había disminuido, no se hablaba de balaceras ni de levantones; tampoco de extorsiones ni de cadáveres desmembrados y embolsados. La gente disfrutaba de la paz y tranquilidad que durante años se había perdido. Los parques, calles, plazas y mercados estaban llenos de familias que compraban o simplemente paseaban en fin de semana. Admiraban y amaban los veracruzanos en general a su gobernador por haber traído orden y prosperidad al estado. La economía se había reactivado y se habían reducido el desempleo y la pobreza.

Todo lo anterior y mucho más desapareció cuando despertamos y volvimos a la realidad:

–Un alumno de secundaria asesinado, una jovencita primero desaparecida y después encontrada muerta en el panteón de Pacho Nuevo. Esto es lo que se sabe de las últimas horas.

–El gobernador acusa de corrupto al fiscal anticorrupción Marcos Even Torres Zamudio pero no hace nada para removerlo, enjuiciarlo y encarcelarlo, mientras que “el fiscalito” como lo califica, sí abrió una carpeta de investigación contra el mismísimo Cuitláhuac García.

–Y para colmar el plato, el arzobispo Hipólito Reyes Larios declara que “los diablos andan sueltos” y que los feligreses están pidiendo que haya más sacerdotes exorcistas para expulsar demonios.

Veremos qué más nos depara este ardiente verano tropical mientras los ilusos chairos continúan soñando en que por arte de magia recobraremos la seguridad y los conservadores fifís recrudecen sus ya de por sí virulentas críticas contra el gobierno de la cuarta transformación.

Por lo pronto este aprendiz de columnista aprovechará para releer al genial dramaturgo británico William Shakespeare.