BREVES DE AGUARENA
Juan Salomón

Algo raro sucede en Veracruz. De acuerdo a comentarios publicados en las redes sociales –que al parecer para el gobierno en vez de “benditas” se han transformado en “malditas” por tantas críticas justas e injustas–, en medios de comunicación y “radio bemba”, en el gobierno todo se hace mal “y no hay nada bueno en él”.

Caso concreto y reciente es el levantón y posterior rescate del comunicador Marcos Miranda Cogco, el hoy más famoso Marmiko. De la alegría por su liberación, se ha pasado a reproches y dudas. ¿Por qué muchos piensan que su peliculesco rescate no fue más que un montaje orquestado por el gobierno? Debíamos estar contentos de que está con vida el colega, ¿no?

Pues bien, se afirma que cómo es posible que el vehículo en el que lo transportaban quedó acribillado a tiros por la policía, los secuestradores se evadieron al parecer ilesos y el periodista no sufrió un solo rozón de bala. Increíble pero cierto, diría Ripley.

Parafraseando al inefable doctor Roberto Ramos Alor, ¿de veras a los críticos ningún chile les embona o es que en el gobierno no hay gente con oficio político y capaz de difundir las obras y acciones positivas para que la opinión pública tenga la percepción de que el gobernador no es sólo honesto sino también sensible y preocupado por el bienestar del pueblo?

Cuitláhuac García no es ni puede ser un todólogo. Necesita colaboradores y asesores que le ayuden a llevar a buen puerto la carga de la administración pública. ¿Acaso nadie se atreve a sugerirle nada o de plano no escucha a nadie?

Lo de Marmiko es apenas una muestra de cómo se ven las cosas en el estado. Por lo general los ciudadanos no confían en los políticos. Sospechan de lo que hacen y de lo que no. Desde hace mucho tiempo ha sido así.

Este reportero se pregunta ¿por qué se habría montado una farsa en lo del rescate de Marmiko? ¿Qué ganaría el gobierno? ¿Y si todo sucedió exactamente como lo ha informado el gobierno? Entonces lo que falta es comunicar correctamente sobre éste y otros temas relevantes para la sociedad.

Debe haber servidores públicos con experiencia, talento y oficio político que apoyen al gobernador Cuitláhuac García Jiménez. No es suficiente el respaldo presidencial.

Si su equipo lo deja solo y se hunde, también le irá mal a Veracruz.