Contrastes
Arturo Salgado

 

El primer minuto de diciembre pasado, Cuitláhuac García Jiménez, recibió las llaves del Estado de Veracruz para conducirlo por mejores caminos de progreso y transformación los siguientes seis años (2018-2024).

Ha transcurrido el primer semestre.

Y Veracruz no arranca, permanece estático, suspendido, estancado.

No ha sido por falta de dinero.

De Enero a marzo, el Gobierno de la República inyectó a las arcas estatales 28 mil 889 millones de pesos por concepto del Fondo General de Participaciones Federales.

Más lo correspondiente de abril a junio, cuyas primeras remeses son depositadas los primeros diez días a todas las entidades del país.

Sin embargo, el vehículo pesado y enorme llamado Veracruz está paralizado.

El conductor en turno recibió las llaves y, por lo que se ve, no sabe qué hacer con ellas. Se ignora si ya terminó de subirse y sin encender el motor juega con el volante planeando hacia qué caminos dirigirse, porque todos son de terror financiero, social y de inseguridad pública. 

Se desconoce en qué esté pensando el chofer.

Y mientras continúa sin decidir qué hacer con las llaves, el tiempo pasa y transcurre, decepcionando al electorado veracruzano que lo sentó en la silla embrujada del vetusto palacio de Gobierno.

Para nada han servido los constantes y sonantes piropos presidenciales.

Cuitláhuac sigue empantanado.

Cierto: Recibió una nueva edición  de la herencia maldita que parió el gobierno alemanista, que perfeccionó el fidelismo, que incrementó en forma brutal y escandalosa el duatismo y que manoseó el yunismo.

El ingeniero mecánico sabía a lo que llegaba y lo que le esperaba.

Insistir en repartir culpas no lo salva del linchamiento social que empieza a etiquetarle  adjetivos de ineptitud.

No son para menos.

No da señales de nada, Y nada es nada.

Imposible exigirle obras en sólo seis meses.  Pudieran estar en proceso de planeación para su pronta ejecución, pero si acciones urgentes, apremiantes, en respuesta a peticiones y necesidades recogidas en sus dos campañas proselitistas.

Ni siquiera eso.

A cambio de resultados inmediatos, han sido seis meses de pleitos mediáticos, nepotismo, solicitud de más créditos bancarios para gasto corriente y renegociación de la duda estatal, y presuntos actos de corrupción en la compra de medicinas y patrullas.

Es decir: más de lo mismo en formas y estilo de gobernar, copia fiel de 20 años de regímenes del PRI y PAN que mantienen a Veracruz en la desgracia.

Así no, señor gobernador.

Que el halago presidencial no se convierta en furia, enojo, irritación, porque cuando AMLO se enoja, ¡cuidado!

Contrasteando…

En la última entrega abordé el tema de los adelantados para los comicios municipales de 2021 en Veracruz. En relación a lo escrito sobre el expresidente de Acayucan y dueño de la Promotora Martza, Marcos Martínez Amador, llegaron a mi bandeja de mensajes señalamientos que, sin pruebas de por medio, censuran el comentario del reportero y critican la actuación edilicia del ingeniero.

Hasta donde sabemos, el exalcalde ha solventado el 99 por ciento de las observaciones del ORFIS en la cuenta pública 2017, originadas, dicen, por mentes perversas del actual cabildo que “desaparecieron” la documentación probatoria del gasto realizado en dicho ejercicio fiscal.

Aclaro: sólo transcribí declaraciones de representantes de los diversos sectores acayuqueños que reconocen la obra material y social realizada en sus cuatro años de administración municipal, destacándolo como uno de los mejores alcaldes en la historia de Acayucan. Y di voz a las familias que aseguran se ven beneficiadas por el altruismo de Martínez Amador, desde hace 26 años.

Respetable la opinión de aquellos que no comparten el sentimiento del pueblo de Acayucan. El tiempo y los sufragios pondrán a cada quien en su lugar.

Hasta la próxima.

Cometarios al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.