OPINIÓN PÚBLICA 
Lic. Edgar E. Cinta Pagola.

 

Según Wikipedia, “es la tendencia o preferencia, real o estimulada, de una sociedad o de un individuo hacia hechos sociales que le reporten interés”.

 

En la actualidad, consideramos que la opinión pública, ha sufrido la distorsión y el manipuleo de intereses de grupos de poder, al margen de las instituciones políticas, que ejercen una determinante influencia, en los ámbitos económicos, social, político e incluso criminal, como instrumento de alcanzar ventajas en sus objetivos, ha sido el concepto dominante de las tendencias sociales, utilizando los medios masivos de comunicación y redes sociales, por medio de la información de datos con el propósito de explotar los sentimientos y emociones generales, sin describir la realidad, sino a conveniencia a modo, como negocios de opinión, dirigidos a una sociedad, muchas veces desinformada de las consecuencias de sus decisiones, relacionada estrechamente con apariencia de democracia.

 

Insistiendo sin importar mi filiación, fobias políticas e ideológicas o mis aciertos, desengaños y derrotas; un representativo número de lectores en las redes y colaboraciones periodísticas, destacan y reconocen en mis publicaciones, puntos de vista que merecen un análisis, como otros las consideran un defecto capital por mi formación ideológica, para nosotros la crítica avizora, construye, distingue, advierte, permite fundar balances, nunca se ha establecido al servicio de nadie; como tampoco en favor, ni en contra de partido político, asociación, organización o corriente ideológica ninguna, porque eso es lo único que nos queda, la libertad de pensamiento, el derecho a disentir, la crítica y la protesta; reconozco que en todas las organizaciones sociales y partidos, existen personajes de buena fe, patriotas y con sentido de responsabilidad social, las opiniones no pretender analizar los acontecimientos desde la confrontación, sino a partir la construcción, más allá de lo que ellos ven; en la dinámica social en un mundo globalizado, urge atender el presente, con la firme intención de superación del mañana, recapacitando en el porvenir de las nuevas generaciones.

 

Podemos distinguir sin dificultad en nuestro México, la influencia prodigiosa de la cultura del trabajo y esfuerzo, que ejerce este primer hecho, sobre la marcha de una sociedad igualitaria y de paridad de condiciones para el desarrollo, muchas de las veces sin la necesidad de ser hombres superdotados, sino con la firme intención de superación, con tenacidad y metas, mucho más allá de las condiciones políticas y de las leyes, que no son de influencia predominante sobre el Pueblo, a pesar de los pesares de los gobiernos, el hecho generador de la popularidad del Presidente, son las circunstancias particulares de un Pueblo arto, de la inseguridad, falta de oportunidades, corrupción, impunidad y podredumbre gubernamental, esa es la verdadera razón de la derrota de los Partidos, por un “Movimiento Social”, pero ahora, sus consecuencias deberán asumirse, sin excusas históricas.

 

El politólogo francés Alexis Tocqueville, en una de sus más destacadas obras “De la démocratie en Amérique” (volumen I, 1835 – volumen II, 1840), “La Democracia en América), discernía con meridiana claridad “Si todos son iguales y el dinero es el único medio de diferenciar a las personas, es fácil que el interés principal de los ciudadanos se dirija a asegurar su posición social mediante la propiedad”, “luego entonces, los ciudadanos dedicarán su atención sólo a la esfera privada, descuidando la política toda vez que, paulatinamente, ésta es confiada a los líderes”, reiterando el pensamiento Platónico “El precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los peores hombres”, que sin duda, se aplica a México, consecuencia de la indiferencia y el voto de castigo, precio muy alto, que se manifiesta en todos los niveles y órganos de gobierno,  legisladores ignorantes, juzgadores espurios, funcionarios sin la preparación y conocimiento necesario, gobernadores con complejo de virreyes, estados en la peor descomposición social y municipios olvidados.

 

Transformar en materia política y social, la entendemos como realizar un cambio, en que las decisiones y acciones sean distintas, no solo en el discurso, si no en los hechos y resultados, una evolución que deje atrás lo criticado, para asumir otras nuevas, que cumplan los compromisos, modifiquen los errores en la mala gobernanza y tengan consecuencias para los responsables, inspiración que propicie el desarrollo, marcando metas posibles que beneficien al pueblo, y, no por intereses personales, mezquinos o de grupo, que son un punto, que al ser humano le es difícil deshacerse; pero evolucionar, sin alterar absolutamente todas las características esenciales de un País que aspira al desarrollo, con justicia y dignidad.

 

Evocando el decálogo de Abraham Lincoln, uno de los principales artífices del desarrollo de uno de los Países con más desarrollo y oportunidades:

1.- Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia;

2.- Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte;

3.- Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes;

4.- Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico;

5.- Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario;

6.- Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana;

7.- Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases;

8.- Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado;

9.- Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad) e iniciativa;

10.- Usted no puede ayudar a los hombres realizando por ellos permanentemente lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

 

Perpetuando el pensamiento del insigne veracruzano don Fernando Gutiérrez Barrios, “gobernar exige experiencia, serenidad y vocación; gobernar es sobre todo tener la mirada y el oído alertas, gobernar es oficio superior que no pueden desempeñar los improvisados y mucho menos los improvisados soberbios”.

 

Recordemos la historia, que nos alerta, en que los “sobresalientes”, presidentes en México, con las mejores intenciones y buena fe, a pesar de ellos mismos, han surgido a sus espaldas, clases poderosas, que lo menos que les interesa es la Nación, si no la intención de apoderarse de ella, con la mayor de las mezquindades.

 

Saludos …………….