Reportaje
Lic. Edgar E. Cinta Pagola.

Estableciendo nuestra postura, en relación a los abusos que se pueden cometer en contra de la mujer, por quienes pretenden ser considerados hombres, nada más patético y cobarde, cuando existe cualquier tipo de abuso o violencia por razones de género o machismo; pero consideramos que el (feminicidio), calificado esencialmente como el asesinato de mujeres por el mero hecho de serlo, como figura de reproche social, no solo debería ser circunscrita al sexo femenino, en consideración a que este tipo de conductas delictiva, no es privativa del abuso del hombre hacía la mujer, en un plano de desequilibrio, dependencia o indefensión física, y, adopta diversas formas, como pueden ser psicológica, sexual, por raza, preferencias, envidia, rencor, celos e incluso religión, que en la actualidad se ha exacerbado, pues la violencia que ejercida al grado que lleva a la muerte, de ésta naturaleza, no solo se da en contra las mujeres, sino hacia hombres, niños, adolescentes, Lesbianas, gay, bisexuales, transexuales, transgénero, travesti, intersexual, heterosexual; y los decesos por las razones expuestas, igualmente representa una grave violación a los derechos fundamentales de los individuos con independencia de su género o preferencias, lo que establece uno de los principales impedimentos para lograr justicia social, que sea igualitaria, sin distinción y plenamente democrática.  

El homicidio como figura jurídica es solo uno, esto es, ¡quien priva de la vida a otro ser humano!, por las razones expuestas, no solo es la grave y extrema  discriminación contra las mujeres, por parte de hombres que las matan por el hecho de ser mujeres, motivados por la misoginia y el sexismo, lo que consideramos se debería tomar como una agravante del delito y no una figura delictiva especial, éste es solo uno de los elementos positivos del delito de homicidio, rememorando a Portalis, jurisconsulto francés, resumiendo su concepción de los ilícitos “Saber que no es posible preverlo todo, es una sabia previsión”, refiriéndonos a ello, si consideramos que al hablar del homicidio, describimos de éste todas sus variantes, so pena de caer en el abuso de teorizarlo todo, buscando prever todas las posibilidades conceptuales del delito, y si por las razones expuestas una fémina, hombre o cualquiera de las expresiones de genero actuales, privan de la vida a otro hombre tendríamos que prever el hombricidio, y si fuera transgénero, habría que establecer el transgenericidio, o cometido en contra de un heterosexual, heterosexualcidio, etcétera, como agravantes del homicidio históricamente  se han considerado el parricidio y el infanticidio, incluso constitucionalmente. 

La tipicidad como el elemento constitutivo de delito que consiste en la adecuación del hecho que se considera criminal a la figura o tipo descrito por la ley, en el caso, el homicidio es específico ¡quien priva de la vida a otro ser humano!; las calificativas del delito, atenuantes y sus agravantes, corresponden al concepto o a la acción en sí, que merece un castigo mayor o menor; pero es imposible pretender calificar cada variación de la comisión de los ilícitos; el cuestionamiento se da en torno al riesgo de la violación de los derechos fundamentales, a pesar de que el feminicidio puede ser cometido tanto por un hombre, mujer, menor, familiar, religioso, lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti, intersexual, heterosexual, misógino etcétera; por lo que la consideración es el fin que se persigue y obtiene que es el “homicidio”, haciéndonos el cuestionamiento formal como estudiosos del derecho, así como la constitucionalidad de la(s), norma(s), que también puede tener efectos contraproducentes al establecerse como un delito especial.  

Por lo que nos referiremos “Circunstancias Agravantes que proporciona el Diccionario Jurídico Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: (escrito por Carlos Vidal Riveroll ) Las circunstancias agravantes que se manejan en torno a las lesiones y el homicidio, son la premeditación, la ventaja, la alevosía y la traición. 1. La premeditación es una actitud reflexiva y relativamente prolongada de una acción u omisión, que por su propia naturaleza agrava la responsabilidad penal del sujeto activo. El concepto es determinable conforme a los siguientes criterios: a) cronológico, que se presenta por el transcurso de cierto lapso entre la resolución criminal y la ejecución delictiva; b) el moral que es la reflexión y persistencia en el propósito; c) el psicológico que se manifiesta por la calma y frialdad de ánimo con la que se prepara el delito; d) el de motivos depravados, por la perversidad de los motivos y el goce del sujeto activo en la realización del delito, y e) la disminución de la defensa, por ser la situación en la que se coloca a la víctima cuando su atacante ha obrado conforme a tal agravante. La razón esencial de la premeditación encuéntrase en la mayor intensidad de la antisocialidad y alarma para los sentimientos valorativos de la colectividad. 2. La ventaja es la superioridad del agente en parangón con la víctima y la invulnerabilidad que guarda frente a ella. Es dable cuando el delincuente no corre riesgo de ser muerto o herido por el ofendido y además tiene certeza de su situación, es decir, está consciente de la supremacía que tiene con relación al pasivo del delito. 3. La alevosía es toda cautela empleada para asegurar la comisión de un delito, generalmente sin riesgo para el propio delincuente; dícese que es toda actuación con insidia o toda manifestación que tiende a ocultar el cuerpo y el alma por actos simulados o bien es un acto proditorio que se efectúa so pretexto y apariencia de fidelidad. Por tanto, obra alevosamente quien, para matar a su víctima, la ataca en el momento que no se da cuenta de que corre el peligro de ser agredida, como, por ejemplo, cuando el agente se disfraza de pordiosero y después aprovechando el instante en el que se acerca su enemigo a darle una limosna, le asesta una puñalada originando su muerte. 4. La traición considérase como una alevosía específicamente cualificada, porque concurre la perfidia que es la deslealtad o el quebrantamiento de la fe y seguridad debidas, que expresa o tácitamente se promete o debe por las relaciones de parentesco, gratitud u otro vínculo que inspire confianza como, por ejemplo, el guardaespaldas con respecto a la persona que custodia, el médico con relación a su paciente o el subalterno frente al superior”.  

Las cifras que arrojan los feminicidios, no son mayores a otros tipos de homicidios, por lo que se considera reiterativa la calificativa de “feminicidio”, requiere diagnósticos precisos sobre las diversas formas de homicidio, generalizado como problemática, además de no existir una homologación de las diversas legislaciones de México, tanto en su descripción típica, como su penalización, pero se continúa legislando y parchando leyes, para la creación del impacto mediático, con fines políticos.

 

Saludos ………………………