Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

Del 30 de este mes (dentro de 12 días) al 9 de febrero se tienen programadas las Fiestas de la Candelaria de Tlacotalpan.

El día mayor será el 2 de febrero, dentro de 15 días, y se ha manejado la posibilidad de que venga el presidente López Obrador, con antecedentes familiares cuenqueños.

Si se deja venir, si los huachicoleros ya no lo distraen tanto, será el mejor promotor turístico que tenga la Perla del Papaloapan, porque atrás de él traerá una cauda de reporteros.

El impacto de visitantes se sentiría en el puerto jarocho, ya que en Tlacotalpan no hay suficiente albergue y muchos paran en Veracruz, desde donde se desplazan.

El gobernador Cuitláhuac García debiera usar su excelente relación con AMLO para pedirle que asista y que, así, indirectamente ayude a reactivar esa economía regional.

Cuánta falta le hace al Estado un empujón de ese tipo del mero preciso porque con urgencia hace falta revertir no solo el temor de inseguridad que tienen miles de veracruzanos sino también la mala imagen que siguen proyectando la violencia y la inseguridad que se vive prácticamente en todo el territorio estatal.

El encabezado de una nota de El Universal ayer es preocupante: “México tiene ocho ciudades de terror”, y dentro de ese número se incluyó a Coatzacoalcos, con un porcentaje de población de 18 años y más que tiene miedo (93.4%,) solo por debajo de Reynosa (96%) y de Chilpancingo (93.8).

La noticia tuvo como base la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, realizada por el INEGI al cierre del año pasado, cuando en diciembre ya gobernaba Morena.

La situación no es nueva en esa ciudad del sur del Estado. En su última comparecencia en el Congreso, el anterior titular de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, reveló que la inseguridad en Coatzacoalcos rebasaba no solo los estándares nacionales, sino también los internacionales.

Aparte de la pérdida de la gubernatura, ese fue el peor fracaso de la administración yunista que no solo había ofrecido acabar con el problema en seis meses sino que después presumió hasta aviones que casi hablaban solos y alertaban sobre cualquier hecho delictivo.

La presidente de la Asociación Civil “Mujeres Empresarias” de aquella ciudad, Luz Gabriela Cordero Urieta, declaró ayer que de 20 socias que eran ahora solo quedan 11, porque el resto ha migrado a causa de la inseguridad.

En diciembre pasado fui a visitar a mi familia. Me preparé como si fuera al peor lugar de guerra del mundo. Acostumbrado a caminar mucho, mis familiares y amigos me impidieron que lo hiciera con toda libertad y más al caer las tardes y en las noches. Salí vivo. Creo que ya lo puedo presumir como una hazaña.

Hace ya mucho tiempo ADO disminuyó sus corridas porque casi nadie viaja hacia ese lugar salvo que sean de allá.

También muchos ya no llevan su vehículo (además porque por el alto costo de las casetas y las gasolinas el puro viaje sale costando más de 4 mil pesos) y los que tenían uno de buena calidad lo han sacado y lo han guardado en otro lugar en espera de mejores tiempos.

Solo cuando está uno allá y escucha a sus habitantes considera totalmente reales los índices del INEGI. La población que encuestó el Instituto se atrevió a hablar por el anonimato que ofrece, porque ya nadie denuncia, todos viven no con miedo sino con terror.

El lunes pasado el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Eduardo Campos Gómez, salió a desmentir al alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, quien había afirmado que los índices delictivos en la ciudad han bajado. 

El miércoles se realizó el segundo paro laboral temporal como protesta.

Tomé Coatzacoalcos como referencia de la inseguridad y la violencia que privan en el Estado porque está en el top ten de las “ciudades del terror” no solo del estado sino del país, pero no es la única.

La propia Xalapa padece el problema, en Veracruz puerto repuntó la inseguridad, en Córdoba ya ni se diga y en el norte no se salvan.

Lo de ayer de El Universal era como para que alguien del gobierno del Estado hubiera salido a tratar de amortiguar con alguna declaración el impacto negativo, pero con qué argumento.

Al inicio de la nueva administración estatal dos eran los grandes y peores problemas: la falta de recursos para hacer frente con éxito a los compromisos de fin de año, y la inseguridad.

El primero lo resolvió bien Cuitláhuac García apoyado por el Secretario de Finanzas José Luis Lima Franco, quienes no han informado cómo le hicieron, aunque por ahora lo importante es que lo hicieron. Fue el primer gran resultado de Morena en Veracruz.

Ahora el gran reto, el principal, el más grave, pasó a ser el de la inseguridad y la violencia. En lo inmediato no se ve que vaya a haber éxito pronto y será la espada de Damocles que penderá sobre la cabeza del gobernador.

Coatzacoalcos, quién lo duda, será el mejor parámetro para ir midiendo el avance que tenga la administración estatal en su combate a la delincuencia… o su fracaso.

Una visita de López Obrador, decía al principio, ayudará mucho a mejorar la percepción de seguridad en el Estado, pero no acabará con el problema, para nada, aunque algo es algo.

Y de nada servirá si no se cuida también la seguridad en el Carnaval de Veracruz, en el “Día de los Brujos” de Catemaco el primer viernes de marzo y en la Cumbre Tajín de Papantla, en los que estará puesta la atención de propios y extraños porque por fortuna su fama trasciende las fronteras del Estado.

Ya veremos también si el Secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, resulta tan efectivo como en lo inmediato lo ha sido para el gobernador García su compañero de gabinete Lima Franco, de Finanzas.

De despedida de fin de semana me parece oportuna una pregunta: ¿y qué con doña Silvia Alejandre Prado, quien el 11 de octubre pasado al ser anunciado su nombramiento como nueva Secretaria de Cultura adelantó que su dependencia tendría tres sedes: Tlacotalpan, Veracruz y Xalapa? Hasta ahora en concreto no se sabe nada, a menos que me refresque la memoria.