Articulista Invitado
Lic. Edgar E. Cinta Pagola.

 

La libertad, como concepto, ha sido juzgada, estudiada, pintada e incluso concebida literariamente, pero siempre en base a la transición de las condiciones sociales y culturales de cada época, desde el imperio romano la “libertas ciceroniana”, libertas como libertad y vida como adaptación; no puede concebirse ésta, como franquicia o patente de corso, del mandato del pueblo, ni feudo de un solo hombre, que pretende determinar todos los asuntos importantes, de la vida individual, la convivencia social y política de la nación; menos en base a excusa del mandato popular, por enardecimiento general, constantes y vehementes imputaciones negativas, las que confrontan, no resuelven, como por su sustancia ilusoria, pues nadie es dueño de la verdad absoluta, y, el hombre que ha creído poseerla por derecho, se equivoca por obligación, que más temprano la necesitará él mismo, al atraparse paradójicamente en sus idéales libertarios, ¡que fueron conquistados por otros!, conferidos en forma de derechos y prerrogativas en nuestra Carta Magna e incorporados a la estructura social por medio de la ley.

 

La Nación amorosa, perseverantemente corregida, aumentada constantemente y llamada cuarta trasformación social en México, en un principio sin contrapesos visibles; ahora ocurre el desencanto, se nos repitió hasta el hastió, la cruzada contra la corrupción, la mafia del poder, la solución a los desparecidos y desplazados, el perdón, el olvido, incluso la amnistía a criminales; el grupo político que con tales asertos electorales obtuvo el respaldo del pueblo, dijo querer traer la concordia y la paz a México e instaurar una democracia participativa, conceptualizado como, “Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes”, hoy vemos otra cara, el ejercicio del poder por la llamada izquierda, la percibimos convertida en el absolutismo más puro de un hombre, que, quien no coincide con su pensamiento, obra y acción, simplemente está en su contra, es calificado de  antipatriota, conjurante, renegado, impío o cuando menos informador; no podemos olvidar sus frases sin pretender sacarlas de contexto, la sociedad civil y las redes sociales no son confiables, los empresarios sólo buscan un beneficio y buenos negocios, la Suprema Corte es un desorden, las fuerzas armadas deben estar en sus cuarteles, las televisoras están financiadas por los grupos de poder, que se han y quieren continuar beneficiándose; imaginemos sus decisiones, ya demostró que no importan los señalamientos de los posibles integrantes de su gabinete, y, que no tiene respeto por los otros Poderes de la Unión, por los Organismos Autónomos, por la Fuerzas Armadas, menos por las clases medias que cargan con la economía del País.

 

México, no es ajeno a la geopolítica en el mundo, como a los puntos de la sensibilidad económica contemporánea, para que los pobres salgan de su condición de pobreza, solo hay una manera, generar riqueza, y ésta, en ningún país la crean los gobiernos, es la libertad, en su más amplia acepción, la que ésta en peligro, por la arbitrariedad, capricho, voluntad,  atropello e ilegalidad, más cuando se pretende justificar con el populismo; las magnas doctrinas motoras de cambios profundos en las sociedades se han dado en base a la generación de riqueza, cultura y esfuerzo, no por los gobiernos.

 

El liberalismo, puede confundirse con libertinaje, esfumadizo y precario por naturaleza, es un contrasentido de un Estado republicano, liberal, constitucional, democrático, representativo, intérprete y servidor de la sociedad, ese es el peligro y además centro de gravitación que se puede perder; no es el Aeropuerto de la Ciudad de México, un ilógico, sin sentido común, además de pretender retrotraer las reformas estructurales, de ello vivimos hoy, consecuencias todos los mexicanos, devaluación e inflación, que repercute más en los que menos tienen; el enfrentamiento sordo con la Suprema Corte, Fuerzas Armadas, Empresarios, Inversionistas, Organismos Autónomos, a nadie benefician. 

 

Stuart Mill, en su obra la libertad, refiere “la protección contra la tiranía de los gobernantes políticos", "asignar límites al poder". "Para conseguirlo había dos caminos: uno, obtener el reconocimiento de ciertas inmunidades", y, "el establecimiento de frenos constitucionales", no se pueden beneficiar con libertades a unos, pretendiendo afectar a otros. 

 

A eso le llamamos gobierno, no es de sorprender, si no de crispar amplios sectores de la población, que ahora se saben engañados, es lo que muchos dijeron no sucedería, y es lo que orbita en las decisiones de quien, sin ocupar la principal magistratura de México, para la que fue electo, en sí mismo ya decide, pero con un inconmensurable apego al autoritarismo, y, una prueba de experticia en el uso del utilitarismo y manejo social, lo cierto es, que ocupara un lugar destacado en la historia, sin conocer bien a bien, si será positivo o negativo para México. 

 

Saludos………