Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

El pasado 28 de octubre hizo dos años que alcaldes perredistas tomaron la oficina del gobernador interino Flavino Ríos Alvarado y luego el Palacio de Gobierno para reclamar más de 300 millones de pesos que, afirmaban, el gobierno de Javier Duarte les adeudaba de partidas federales que no habían llegado a sus municipios. Los acompañaba el entonces dirigente de su partido Rogelio Franco Castán.

Treinta horas después, el 29 de octubre, el sábado pasado hizo exactamente dos años, se les sumaron alcaldes de otros partidos encabezados por los hermanos Yunes Márquez, Fernando, entonces senador, y Miguel Ángel, presidente municipal de Boca del Río, ambos panistas, a quienes acompañó el dirigente blanquiazul José Mancha. El 6 de noviembre de 2016 tomaron también la Casa Veracruz. Así iniciaba la entrega-recepción al gobierno yunista, en un ambiente tenso, una transición nada pacífica.

Para esta última fecha ya era diputado local y coordinador de la bancada panista en el Congreso local, así como presidente de la Junta de Coordinación Política, Sergio Hernández, quien entonces guardó silencio y no demandó apego a la legalidad ni llamó a que se respetara la institución que representaba Ríos Alvarado como gobernador cuando a través de las redes sociales Miguel Ángel Yunes Márquez lo denostó sin ninguna consideración.

Por eso llama la atención y carece de autoridad moral la crítica que hizo de la toma del Congreso local por parte de diputados locales (entrantes y salientes) y federales en los primeros minutos de ayer.

“Esta noche de lunes diputados actuales y electos de Morena, acompañados por más de doscientas personas, han tomado nuevamente y por la fuerza de manera ilegal el Edificio del Poder Legislativo, sin diálogo de por medio, colocaron cadenas en todos los accesos, impidiendo la salida de personal que se encontraba trabajando.

Una vez más, desde este espacio, hago un llamado a la civilidad y la cordura, para no privar de su libertad a trabajadores del Poder Legislativo, es lamentable que como fuerza política que tomará el poder en breve, sean los primeros en abonar al desorden, cuando deberían ser los primeros preocupados en construir gobernanza y transmitir confianza hacia los ciudadanos”.

Lo que no ha practicado como diputado y presidente de la Jucopo, el diálogo, ni ha abonado nada para construir la gobernanza y transmitir confianza a los ciudadanos es lo que demanda ahora. No se sabía que padeciera amnesia.

La burra no era arisca

La burra no era arisca, la hicieron a palos, dice un dicho muy famoso y conocido.

En el caso de las personas, se refiere a que cambian su comportamiento cuando son víctimas de malas experiencias, como malos tratos, entonces se vuelven desconfiadas, recelosas, se ponen a la defensiva y aplican el cómo me trates te trato, esto es, la Ley del Talión que conlleva el pasaje bíblico “ojo por ojo, diente por diente” (Mateo 5:38, Éxodo 21:24, Deuteronomio 19:21).

Los diputados de Morena se la aplicaron ayer a los del PAN-PRD y por consiguiente al gobierno yunista, saliente, para evitar, según dijeron, que en la última sesión de la LXIV Legislatura, que estaba programada para ayer, dieran un “albazo” y aprobaran dictámenes que beneficiarían intereses políticos, personales y de grupo, de panistas y perredistas.

No es lo mejor ni lo deseable lo que ocurrió y es lamentable que se haya llegado al uso de medidas extremas para dirimir diferencias políticas que se hubieran resuelto con diálogo, negociación y entendimiento si quienes hoy ostentan el poder hubieran cumplido compromisos y durante su ejercicio no hubieran recurrido al uso de chicanas para aprobar iniciativas y decretos con claro sesgo que apuntaba hacia el Palacio de Gobierno, creando así un clima de desconfianza y falta de credibilidad en quienes todavía tienen el poder político.

El caso más emblemático fue el desconocimiento e incumplimiento del acuerdo, sustentado en votos reales de los veracruzanos, de que la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) se rotaría entre las bancadas del PAN, de Morena y del PRI, porque no había una fuerza política dominante y sobre todo las dos primeras igualaban en número de votos por una representación legislativa casi pareja.

Cuando llegó el momento de hacerse efectivo, la bancada panista, manipulada desde el Palacio de Gobierno, simple y sencillamente lo desconoció y mediante argucias legales y sobornos a diputados de otros partidos que sin ninguna vergüenza se prestaron al juego, se apoderó de la Jucopo para ponerse al servicio incondicional y lacayuno del gobierno que está a punto de irse.

El diputado Sergio Hernández, presidente, en los hechos espurio, de la Junta, fue quien encabezó los madruguetes que torcieron la conducción legal del funcionamiento de la Legislatura.

Él y su grupo (y los intereses a los que sirven) dieron un albazo, sin diálogo de por medio, pero entonces no dijo nada. Tampoco aplicó la civilidad y la cordura para no privar a los veracruzanos del ejercicio de sus derechos a través de la oposición en el Congreso y en nada ayudó a construir gobernanza y menos a transmitir confianza a los ciudadanos, lo que ahora amnésicamente pide.

Ayer declaró también que la “cerrazón” de Morena impedirá una transición pacífica en el Congreso y tuvo la ocurrencia de amenazar que su bancada denunciaría en la Fiscalía General del Estado “a quien resulte responsable” por la toma del edificio cameral.

Pero no se frenan

Decía líneas arriba que no es lo deseable lo que está pasando, pero siguen ocurriendo hechos que hacen dudar que quienes deberán empezar a entregar mañana la administración tengan la mejor intención y todo en orden, de tal manera que la entrega sea lo más fluída posible.

La nota de Javier Salas Hernández en alcalorpolitico.com es muy ilustrativa: el contralor general saliente, Ramón Figuerola Piñera, reformó cinco artículos de los Lineamientos en Materia de Entrega y Recepción del Poder Ejecutivo para, entre otras cosas, tratar de alargar los tiempos para la entrega y comprobación, lo que resulta extraño pues se supone que desde hace dos años sabían que tenían que entregar por lo que a estas horas ya debieran tener todo listo.

Así, en lugar de días naturales cambió a días hábiles, para “robarse” sábados y domingos y alargar los plazos, y al artículo 35 se le adicionó –consigna la nota– un párrafo para que en el caso de que no se pueda determinar con certeza el monto real del pasivo o no se cuente con el soporte documental suficiente, como son facturas o estimaciones de obra, el registro se realizará en el momento que se cumpla con las condiciones señaladas. ¿O sea, a estas alturas no pueden todavía cuadrar sus cifras y además no han podido hallar cómo justificar con documentos lo que falte?

En otra parte se dice que “en aquellos casos en los que la reglamentación específica de los fondos, plazos establecidos en convenios y contratos, la complejidad de las operaciones o algún suceso fortuito en el que no sea posible contener los efectos del mismo, impidan a las dependencias o entidades del Poder Ejecutivo de Veracruz, el cumplimiento de las fechas y los plazos establecidos en los presentes Lineamientos, la Secretaría podrá aceptar y realizar trámites de la dependencia o entidad que se encuentre en alguno de los supuestos indicados, siempre y cuando esté debidamente justificado”.

¿Complejidad de las operaciones? ¿Pues que no tienen expertos? ¿Suceso fortuito? ¿Cómo? ¿Por qué esto a horas de iniciar la entrega? Cómo no van a desconfiar los que van a recibir.

¿Los de Morena montaron carpas y llevaron sillas y se instalaron  en forma, para entregar en cualquier momento el Congreso? No. Ni lo van a hacer si el PAN y el PRD no dan claras señales de que ya no intentarán ninguna otra mala sorpresa. De todos modos, el tiempo corre en su contra y van a morir de muerte natural política. De aquí al domingo.